DIARIO DESDE EL ÁRTICO

Nos hemos liberado del reloj, del día, de la noche, de "la hora en que toca hacer esto o aquello". Hemos logrado vencer al tiempo. Y la aclimatación con el entorno va siendo perfecta, comienzas a secar con tu propio calor, la ropa y las botas mojadas, porque la nieve caprichosa no deja de caer.

En definitiva, estamos ya integrados en este paraíso ártico, como la gran variedad de aves que lo habitan, o como el zorro, el caribú,… o incluso el oso, que "todavía" no hemos visto, pero que ha hecho que el fusil sea nuestro amigo inseparable en la expedición.


Rss