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EL CONTINENTE BLANCO. HABLA EL CORAZÓN
Una extraña alegría interior me invadió. Era ese tránsito entre el sueño y la realidad, donde aparecen casi mezclados, uno deja de existir para dar paso al otro. Al alcance de mi mano se presentaba ya lo que tanto había esperado. Medio confundida, aturdida, pero con una alegría rebosante. No lo podía ocultar.
Un gélido y fuerte viento nos saluda, acompañado de nieve que caprichosamente golpea nuestras caras. ¡Sí!, ¡¡inconfundible el recibimiento!! No me cabe la menor duda, estoy en la Antártida.
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